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Cuentos cortos la navidad que no esperaban

Para los hermanitos Pablo y Pedro, que habían quedado huérfanos de madre, al empezar el incendio de su casa, la vida los había tratado mal, desde que empezó su corta vida.

gemelos huerfanos

Ellos no tenían familia, y siempre estuvieron solos, solo se tenían el uno al otro y así empezaron a crecer en el orfanato, en el que vivían, los regalos, nunca fueron hechos para las personas como ellos, eso era para los niños ricos que creían en los santos reyes y santa claus,

Pero ellos siempre tuvieron la esperanza que algún día, los reyes magos, llegaran a ellos, y les llegaran con regalos, como los que le dieron al niño dios, algo que siempre les contaba su madre.

Los niños que ya tenían al rededor de 8 años, y como eran gemelos, nadie los había adoptado, ya que las familias, que adoptaban, eran de pocos recursos, y el separarlos era muy cruel, y así lo sabían los encargados del orfanato.

Así que decidieron nunca separarlos, y en esa navidad, que estaba pronto a llegar, era la esperanza que tenían de que los regalos que tanto anhelaban, al fin llegaran.

Las encargadas del lugar, no tenían el corazón, para explicarles que los reyes magos, no existían así que la fecha que estaba por llegar, era lo único que esperaban los dos gemelos, sus regalos de navidad.

Y llego el 5 de enero, los gemelos, estaban ansiosos de ver los regalos que recibirían de los reyes magos, al día siguiente, entonces el milagro sucedió.

Al levantarse al otro día Pedro y Pablo, se encontraron con muchos regalos que tenían sus nombres, y eran puros juguetes, que tenían sus nombres, en el pequeño pino que estaba en la sala del orfanato, los reyes magos existen gritaban de emoción los pequeños, y claro que existen son todos los enfermeros, las trabajadoras sociales y los encargados del lugar, que llevaron cada quien su regalo, sin ponerse de acuerdo, para hacer feliz a esos niños que estaban solos en la vida.

 

La décima taza de café

La décima taza de café

La crónica que estoy a punto de escribir, se puede encasillar dentro de la categoría cuentos cortos de terror. A mí me encantaba beber por lo menos una taza de café al día, pues me ayudaba a relajarme.

Precisamente sucede que una tarde encendí mi ordenador y me dispuse a trabajar en un proyecto importante de mi trabajo. Sabía que dicha encomienda me llevaría toda la noche. Por ese motivo, me cerciore de que la cafetera estuviera totalmente llena (unas 20 tazas aproximadamente).

La coloqué en una mesita junto a mi escritorio y utilizando una extensión, la conecté a la corriente eléctrica para que mantuviera su temperatura.

Yo soy una de esas personas que en el momento en que empieza a laborar, necesita estar en un ambiente callado para poder trabajar. Digo esto porque mi vecino puso un disco de música estridente, lo que me hizo colocarme dos pedazos de algodón en mis oídos, para abstraerme del mundo exterior.

Los minutos pasaban literalmente como agua. Ya el reloj marcaba las tres de la mañana y mi trabajo parecía no avanzar. De acuerdo con la escala de mi cafetera, para ese entonces ya había tomado siete tazas de café.

Más en el instante en que llegué a la décima (más o menos a las cinco de la mañana) comencé a ver a un pequeño elfo sentado frente a mí. Su rostro era muy feo y su mirada me daba escalofríos.

No hablaba ni hacía ninguna gesticulación. Sólo se limitaba a mirarme fijamente y aproximarse poco a poco hasta donde yo estaba. Me sentía como en esas ocasiones en las que otra persona invade tu espacio vital y no te deja respirar.

Grité exasperado:

– ¡Lárgate, no me dejas concentrar!

El elfo soltó una risotada fortísima. Su risa hizo que las paredes vibraran. Corrí a mi habitación, mirando hacia atrás, pues no quería que él me siguiera. Cerré con llave la puerta y me metí bajo las cobijas.

Al día siguiente desperté sudando frío y fui a ver al médico. Éste me dijo que esas “alucinaciones” fueron causadas por el exceso de café. Pero a pesar de que ya llevo más de un año sin beberlo, continuó viendo al elfo sentado en un sillón de mi sala.

La leyenda de la mansion embrujada

Nadie recuerda a ciencia cierta cuando había sido edificada, pero la mansión de los Perea e Iturbide, unos aristócratas del viejo continente que se habían instalado en la región de Cuernavaca, Mor. es muy conocida, por todos los acontecimientos sucedidos en dicho lugar.

mansion embrujada

Dicen que la casa, fue hecha en su totalidad, por esclavos que trajeron consigo, la familia, y que para guardar secretos, de esa mansión, los esclavos fueron aniquilados, uno por uno, con tal impunidad, de ser los dueños de sus vidas.

Al paso del tiempo, la familia Perea e Iturbide, así como llego, se fue dejando una serie de sucesos, impunes, como lo fue la muerte de todas estas personas, y de muchas mas que se le atribuyen a la familia española.

En nuestros tiempos, la mansión luce en tal deterioro, y sin nada ni nadie quien la cuidara, el lugar se quedo en el abandono, solo las historias que se hablan del lugar, en donde dicen que en las noches, se ven deambulando por el sitio, cientos de esclavos caminando sin rumbo fijo, como los zombies.

En la búsqueda del descanso eterno que les fue arrebatado por dicha familia, y que quedo en la impunidad, Rogelio Mendoza, un fotógrafo de ruinas, escucho de esa mansión, e investigo la historia de dicho lugar, para realizar un reportaje junto con todas las imágenes que saco del lugar, algo que le llamo mucho la atención, fueron las mazmorras, que casi pasaban desapercibidas, algo como una cámara secreta que tenia la familia y que fue uno de los secretos, por los cuales asesinaron a todos los que estuvieron involucrados en la edificación de dicho lugar.

Al entrar en esas escaleras que parecían que llevaban al mismo infierno, con terror, vio, como con el paso del tiempo, y los continuos deslaves de tierra, y el agua, habían dejado al descubierto, todos los cientos de cadáveres que habían escondido en las paredes de dicho lugar, lo que llevaban a cabo en dicho lugar, la familia que desapareció, se lo llevo a la tumba.

Cuentos cortos el cientifico que invento la vida eterna

Era una carrera científica, entre los dos mas poderosos países del mundo, se decía que uno de los científicos había logrado encontrar la fuente de la eterna juventud.

cientifico que encontro la eterna juventud

Mucho se hablo del desconcierto, de todas las personas que seguían muriendo, mientras se tenia la formula para lograr la vida eterna, el hombre de ciencia, se había guardado para el, la formula, lo quiso probar primero, ser el único y jugar a ser Dios.

De repente en uno de sus tantos sueños profundos, a partir de que había hecho pruebas en si mismo, despertó con la mitad de la casa derrumbada, veía como parte de su brazo y su pierna, habían quedado abajo de toneladas de escombro, de la casa que se había caído arriba de el,

Con asombro, vio que tanto la pierna, como el brazo, empezaba a crecer, era su logro, ahora sabia que no podía morir, !que triunfo¡ pero después recordó, que el había buscado que esos escombros cayeran sobre el, los recuerdos llegaron, de la guerra que se libro entre su nación y la vecina, que habían llevado a la destrucción total de todo lo que se conocía en el mundo y tenia vida.

Así pasaría por millones de años, hasta que una fuerza sobrenatural, llegara, algo así como la caída de algún meteorito, o que la luna se retirara de nuestro mundo o simplemente esperar a que el sol, se le agotara todo el combustible y al fin se apagara, y esto al fin acabara con su existencia.

Seria una larga espera, de millones de años en soledad, eso era peor que morir y el lo sabia, pero que podría hacer, absolutamente nada, el mayor logro científico de la humanidad y nadie lo podría gozar, ahí supo que no es bueno jugar a ser dios.