El charro negro

El charro negroLos mariachis son definidos como un conjunto de músicos que se dedican a tocar música folclórica en eventos multitudinarios. De acuerdo con registros históricos, se sabe que la primera evidencia de ellos se dio a partir de finales del siglo XIX.

Sin embargo, en sus inicios sólo se hacían acompañar de instrumentos de cuerda (violines y guitarras), ya que las trompetas fueron incluidas un poco después, cuando se popularizaron.

La cuna de los mariachis es sin lugar a dudas el Estado de Jalisco, localizado en el occidente del país.

Dice la leyenda que Faustino Ruvalcaba fundó una mariachi en Tepatitlán. Él era el cantante principal de la agrupación, pues había estudiado en el Conservatorio de Música y su voz tenía tesitura de tenor.

Era un hombre alto, moreno de ojos verdes que impresionaba a las jóvenes que escuchaban su canto. Faustino decía que quizás permanecería soltero para siempre, pues por más que buscaba no podía hallar a la mujer de su vida.

Eso cambió durante la fiesta del pueblo, cuando en una de sus presentaciones, divisó a una linda mujer de cabellos negros como la noche. Su nombre era Gabriela y era la hija del hombre más poderoso de la región, el cual la gente apodaba como “El Demonio”.

Se decía que todos los que la pretendían, invariablemente terminaban tres metros bajo tierra. Esas leyendas mexicanas de terror, Faustino las conocía al derecho y al revés. Más le parecía que todo aquello era parte de un mito.

Con paso firme fue hasta donde ella estaba, la miró a los ojos y le dijo:

– Buena noche señorita, ¿me permite que le dedique una canción?

– Mi padre lo ha estado observando a lo largo de la velada. Aléjese de mí, si no quiere terminar atravesado por unos trozos de plomo.

-Dígale a su padre que le jale de una vez, no me iré de aquí hasta que usted acepte que le dedique unos versos de amor.

Se escucharon cuatro detonaciones y Faustino cayó malherido al suelo.

– Demostraste mucha valentía al ignorar las palabras de mi hija. Por eso, no morirás sino que te convertirás en mi emisario.

El cuerpo de Ruvalcaba se transformó en una sombra oscura y sus ojos se hicieron de fuego. Así nació el mito del Charro Negro.

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