El jinete sin cabeza

El jinete sin cabezaEn esta nueva ocasión contamos con el agrado de presentarte la leyenda del jinete sin cabeza, el protagonista de sorprendentes cuentos de terror que han ido viajando a lo largo de los años, extendiéndose por todo el mundo.

Durante la guerra de independencia de Norteamérica, la armada inglesa decidió contratar una serie de mercenarios alemanes que serían de gran ayuda en aspectos de logística y espionaje. Estos mercenarios a caballo estaban acostumbrados a recorrer grandes extensiones territoriales durante las noches, recabando datos e informando sobre próximos y posibles movimientos enemigos.

Una determinada noche, uno de estos jinetes fue capturado por un grupo de soldados norteamericanos, su destino sin lugar a dudas estaba sellado. Esta misma noche, el jinete fue torturado con el fin de obtener información útil para la guerra, aunque este no emitió ninguna palabra, se trataba de un hombre realmente duro.

Finalmente, cansados, los soldados americanos decidieron dar fin a la vida del jinete, decapitándolo con su propia espada y terminando con el pequeño altercado de una vez por todas.

La guerra posteriormente continuó su curso y estos mercenarios fueron exterminados uno por uno a manos tanto de los soldados, como también de habitantes comunes de américa, todos decapitados con sus propias espadas.

La leyenda cuenta que el espíritu de este primer jinete decapitado continua todavía recorriendo las tierras norteamericanas por las noches en su imponente caballo, existen una gran cantidad de relatos que sostienen haber visto un corcel comandado por un jinete sin cabeza a lo largo de estos terrenos nocturnos.

Otros relatos también sostienen que esta aparición muchas veces ha acabado con la vida de viajeros errantes perdidos en los bosques, una forma de vengarse de aquellos soldados norteamericanos que habían acabado con su vida. La modalidad de asesinato que presentaba este jinete es la misma que se le había aplicado a él, su espada en el cuello de la víctima, arrancando su cabeza de un solo golpe.

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