La leyenda del temible hombre lobo

La leyenda del temible hombre loboCuenta la leyenda que cuando una mujer tiene siete hijas seguidas, algo raro en nuestro tiempo, y el quinto hijo es varón, este chico es automáticamente un hombre lobo. Eso sí, debe cumplir otro requisito, ser hijo de una mujer amancebada.

Según la tradición popular esta leyenda corta da pistas a los hombres para identificar al hombre lobo. El hombre lobo es extremadamente pálido y demacrado, con largas y prominentes orejas y la nariz levantada de forma aguileña. No hay que fiarse de los bebés, porque parece que no están infectados, que son normales. Pero nada más cumplir los trece años, comienza la preocupante e inexorable maldición.

La primera noche del martes o viernes después de su cumpleaños, el hombro lobo abandonará el lugar en el que se encuentra e irá a un lugar de culto solitario. Allí, en el silencio de la noche, lejos de todo y de todos se convierte en hombre lobo por primera vez y comienza a poner en práctica lo que más le caracteriza: aullar de cara a la luna.

Desde ese día, todos los martes o viernes, corre por las calles o carreteras desiertas con una jauría de perros siguiéndole sin cuestionarse el porqué. Esa misma y oscura noche, él procura visitar siete lugares claves, siete iglesias y siete tenebrosos castillos. Dondequiera que vaya, castiga azotando a los perros enemigos, destroza hogares y farolas, mientras que grita de forma impetuosa y macabra al subirse en las casas ajenas.

Antes de la salida del sol, cuando el gallo comienza, el hombre lobo corre rápidamente al mismo lugar que abandonó en la misma noche y se transforma de nuevo en un hombre normal y corriente. El que se encuentre en el camino del hombre lobo esas noches tiene que rezar tres Ave Marías para que no le haga daño.

Para romper el hechizo, tienes que estar muy cerca del hombre lobo sin que se dé cuenta y golpearle en la cabeza con una estaca. Si una gota de sangre del hombre lobo toca a una persona, ésta se convierte en hombre lobo a los siete meses.

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